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Chateando con un robot

Chateando con un robot

Luis Fernando Escalona

En un video publicado en mi canal de YouTube, puse en tela de juicio a la inteligencia artificial como recurso para escribir, en el sentido de que una persona pudiera darle el parámetro completo al robot para que éste hiciera el trabajo.

En la última semana, me encomendaron utilizar un chat de IA para recopilar información. Al principio, tuve una sensación de escozor y le entré con reserva.

Mi primera sorpresa fue encontrar que el robot era muy educado y amable, y tenía incluso mejor ortografía que muchas personas. Claro, su gentileza fue producida porque yo lo saludé, al empezar, con el mismo tono. La misión era recopilar información sobre las drogas más recientes.

Entonces, lo que hice fue darle identidad al robot: “Necesito que te comportes como un experto en la salud y me brindes información sobre las drogas más actuales hechas por el hombre”.

Una vez que me arrojó los datos, en unos cuantos segundos, leí el resultado y vi que me faltaban efectos adversos. Entonces, cometí el error de decirle que me interesaba conocer las consecuencias y el robot me respondió que no podía fomentar el uso de sustancias y por lo tanto no estaba facultado para brindarme esos datos (palabras más o menos parecidas). Así pues, cambié mi parámetro manifestándolo como una inquietud: “Me preocupan los efectos adversos en las personas, ¿me podrías dar información para conocerlos, con el fin de fomentar la prevención?”.

La respuesta del robot cambió. Me dio la información, con la sugerencia final de que si yo tenía problemas o conocía a alguien con una alguna situación así, no dudáramos en pedir ayuda.

¿Qué fue lo que sucedió? Al darle un perfil y manifestarle una preocupación, lo que hizo la inteligencia artificial fue recopilar información precisa de internet, ahorrándome muchas horas de lectura  e investigación. No porque me desagrade hacerlo; investigar es parte de mi naturaleza. Pero la petición del trabajo era que esto se terminara lo más pronto posible.

Guiado por la curiosidad, llegué a casa y en la noche, hice algo parecido, pero orientado a la escritura de un cuento: “Necesito que te comportes como un experto en tal género literario y me escribas una historia de 2,000 palabras, donde el protagonista sea de esta determinada manera, y que pelee contra este tipo de villano, en el espacio”.

En resumen, le di: qué tipo de personaje, qué tipo de villano, y el lugar donde se llevaba a cabo la acción, es decir, parámetros exactos. El resultado fue muy atractivo; incluso divertido, la verdad.

¡Pero!

Aquí viene la objeción.

Si acudimos al robot para que nos redacte las historias que supuestamente nosotros estamos ávidos de escribir, creo que ya no cuenta como tal. En el video de YouTube manifesté que depender de la inteligencia artificial solamente para escribir, no te hacía escritor. Un escritor, para mí, es el que se hace a diario, con disciplina; en gerundio, como diría mi amigo Nacho: escribiendo.

Después de esta experiencia, creo que podría considerar el uso de la inteligencia artificial como un recurso de investigación, con la salvedad de que los textos que arroje se tienen que corregir, cambiar, adaptar a nuestro estilo y, en su defecto, ampliar con la información que nosotros podamos agregar por nuestra cuenta.

En lo que se refiere a la creación literaria todavía tengo mis dudas, honestamente. Quizá el cuento que me escribió podría trabajarlo, es decir, tomarlo como un argumento y yo, entonces, escribir una historia más desarrollada; meterle de mi cosecha, como dice el lugar común. Sobre todo porque las estructuras programadas del robot son cerradas y obedecen a estereotipos y sistemas preestablecidos.

Lo que sí te puedo decir es que darle parámetros exactos al robot, ayuda a ejercitar la mente para ser más puntuales a la hora de exteriorizar una idea; y esa precisión sí la podemos usar en nuestra escritura: es fundamental.

Estudia, prepárate; sobre todo, escribe. Recuerda que la creación literaria se trata también de romper estructuras y que los personajes sean imperfectos, pues ahí, como en el ser humano, es donde radica su perfección.

Publicado en Luis Fernando Escalona,Recursos para escritores

1 comentario

  1. Cristina Garcia de la Vega

    Así es, trabajar escribiendo, exprimir nuestra creatividad de creación, entonces eso nos hará personas pensantes no robots.

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